FIFA avanza con polémica reestructuración comercial
En un movimiento que ha generado tensiones con la UEFA, la FIFA confirmó oficialmente sus planes de crear una filial de su propiedad exclusiva para gestionar todas sus operaciones comerciales. El anuncio fue realizado por el presidente Gianni Infantino durante el Congreso de la organización en Vancouver, donde defendió la medida como «un paso necesario para modernizar la estructura financiera del fútbol mundial».
El modelo que preocupa a las confederaciones
Según documentos internos a los que tuvo acceso este medio, la nueva filial FIFA Commercial SA tendría control total sobre derechos de transmisión, patrocinios y licencias de los eventos de la organización, incluyendo potencialmente la Copa Mundial. Este modelo recuerda al controvertido proyecto de la Superliga Europea y ha despertado recelos entre las confederaciones continentales, particularmente la UEFA, que teme una creciente mercantilización del deporte.
Expertos en derecho deportivo consultados explican que esta estructura permitiría a la FIFA vender participaciones minoritarias a inversores privados sin ceder el control deportivo, siguiendo el modelo de la NBA. «Es un cambio de paradigma que podría redefinir la gobernanza del fútbol global», advirtió el profesor Simon Chadwick de la Universidad de París.
Antecedentes y contexto histórico
La polémica no surge en el vacío. Desde la expansión a 48 equipos para el Mundial 2026, la FIFA ha buscado maximizar ingresos para compensar los mayores costos operativos. El actual modelo, donde las confederaciones gestionan parte de los derechos comerciales en sus regiones, ha sido criticado por Infantino como «fragmentado e ineficiente».
Históricamente, la relación FIFA-UEFA ha sido tensa, pero alcanzó un punto crítico tras el fallido intento de crear una Superliga en 2021. Analistas ven esta movida como parte de una pugna por el control del fútbol entre Zurich (sede de la FIFA) y Nyon (sede de la UEFA).
Consecuencias y panorama futuro
Las implicaciones son profundas. Si la FIFA centraliza la comercialización, las confederaciones podrían ver reducidos sus ingresos en un 30-40%, según estimaciones preliminares. Esto afectaría especialmente a programas de desarrollo en países pequeños.
El próximo año será crucial, cuando se espera que la FIFA presente el plan operativo completo. Mientras tanto, la UEFA ya estaría evaluando acciones legales y buscando aliarse con otras confederaciones para presionar por un modelo más descentralizado. El desenlace de este conflicto podría definir quién controla realmente el deporte más popular del mundo en las próximas décadas.
















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