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El relato que entregó el exfutbolista vinculado históricamente a las filas del Atlético Huila permite desglosar con precisión técnica el proceso de transición que vivió tras colgar las botas, marcando un hito en el análisis deportivo regional al detallar las exigencias tácticas que enfrentaba en su posición de mediapunta creativo durante las campañas del club en la Categoría Primera A y B, donde su capacidad de asociación y lectura de juego era clave para la proyección ofensiva del equipo opita. Su análisis sobre el rendimiento físico que debía mantener para cumplir con los requerimientos de los distintos cuerpos técnicos que dirigieron al cuadro escarlata en la última década revela la presión constante que enfrentaban los deportistas nacidos en el Huila para mantener el nivel competitivo frente a equipos de mayor presupuesto, resaltando además cómo su proceso de formación en las categorías menores del club le permitió entender la idiosincrasia del fútbol regional, un factor determinante para su adaptación a los esquemas de juego que priorizaban la garra y el sentido de pertenencia por encima de la técnica individual en momentos de crisis deportiva.
Sobre su rutina actual, el exjugador detalló que su vínculo con el deporte huilense sigue intacto a través de labores de formación en escuelas de fútbol de Neiva y municipios como Pitalito y Garzón, donde transmite a las nuevas generaciones de deportistas la importancia de entender la táctica posicional y la gestión de energías en partidos de alta exigencia, elementos que él considera clave para que los jóvenes talentos de la región puedan dar el salto al profesionalismo con mayores garantías de éxito. Su análisis comparativo entre el rendimiento del actual plantel del Atlético Huila y el que él integró hace cinco temporadas resalta una mejora en la preparación física pero una pérdida de identidad en los esquemas de juego, señalando que la falta de continuidad en los proyectos técnicos ha impedido que el cuadro escarlata encuentre una estabilidad posicional que le permita pelear por los primeros lugares de la tabla de la Categoría Primera B, una situación que él atribuye a la falta de apuesta por talento local en detrimento de fichajes foráneos que no conocen la presión de jugar en el estadio Guillermo Plazas Alcid frente a una hinchada que exige resultados inmediatos.
El exfutbolista también se refirió a las proyecciones a mediano plazo del deporte en el departamento, subrayando que la clave para recuperar el nivel competitivo del Atlético Huila y de las ligas amateur que se juegan en los municipios del Huila radica en fortalecer los procesos de formación técnica desde la base, priorizando la enseñanza de tácticas de presión alta y transiciones rápidas que se adapten a las condiciones climáticas y de altura de la región, factores que él considera que muchos entrenadores actuales ignoran al intentar replicar esquemas de equipos de la costa o de Bogotá sin adaptarlos al contexto local. Su relato sobre cómo pasa sus días actualmente incluye la asistencia a partidos del club como observador externo, labor que le permite identificar debilidades en la estructura defensiva y ofensiva del equipo actual, proponiendo ajustes posicionales que podrían mejorar el rendimiento del plantel en los próximos partidos de la liga, además de resaltar la importancia de mantener vivo el vínculo entre los exjugadores y la institución para preservar la memoria histórica del fútbol opita y transmitir a las nuevas generaciones el orgullo de representar al departamento en escenarios nacionales.











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