PSG 5 – Bayern Múnich 4: el poema al fútbol que revivió la polémica táctica (Meluk le cuenta)

Los doctores del fútbol, como los bautizó el inmortal Eduardo Galeano, no son solo los galenos que pululan por los banquillos de la Liga BetPlay, sino toda esa estructura técnica y administrativa que ha convertido al deporte en una industria de datos fríos y diagnósticos clínicos, y en el Atlético Huila esa casta entró en pánico absoluto la semana pasada tras confirmarse que cuatro titulares de la defensa central y el mediocampo de la plantilla de la categoría Primera B presentaron lesiones musculares grado dos a tres justo antes del clásico regional contra el Once Caldas, que se jugará en el estadio Guillermo Plazas Alcid de Neiva este próximo sábado. El cuerpo médico del club opita, que hasta hace un mes presumía de tener el índice de lesionados más bajo de la tabla de posiciones de la segunda división, ahora corre a tambor batiente para aplicar terapias regenerativas y tratamientos de choque que permitan recuperar a los jugadores afectados, pues perder a estos pilares en plena recta final del torneo, donde el equipo lucha por entrar en los ocho primeros puestos que dan acceso a los cuadrangulares de asenso, pondría en riesgo no solo la proyección de ascenso para la próxima temporada, sino la estabilidad misma del proyecto deportivo que ha costado millones de pesos a la administración departamental y a los patrocinadores privados de la región. Analistas tácticos locales aseguran que la falta de rotación en el mediocampo y la sobrecarga de minutos de los jugadores titulares, que han disputado más de 2.700 minutos cada uno en lo que va del año, es la causa principal de este colapso físico que tiene a los directivos del club con el corazón en la mano, pues no hay reemplazos de la misma calidad en la cantera opita para suplir las bajas en una fecha tan trascendental para el orgullo del deporte huilense.
Ese pánico de los doctores del fútbol que denunció Galeano no se limita a los consultorios de los clubes profesionales, sino que ha calado en toda la estructura del deporte opita, desde las ligas municipales de fútbol de tierra en Garzón, Pitalito y La Plata hasta los equipos de fútbol sala y microfútbol que representan a Neiva en torneos nacionales, donde los cuerpos médicos de estas escuadras aficionadas y semiprofesionales admiten estar sobrepasados por el aumento de lesiones ligamentosas y tendinosas en jugadores jóvenes, producto de la falta de protocolos de calentamiento adecuados y de la presión de los entrenadores por obtener resultados inmediatos en ligas de apuestas que mueven miles de millones de pesos en la región. En el reciente campeonato intercolegiado que se disputó en las instalaciones del complejo deportivo John Jairo Álvarez de Neiva, se registraron 17 lesiones graves en menores de 16 años en solo tres jornadas, cifra que ha puesto en alerta a la Secretaría de Deportes del Huila, cuyos técnicos y médicos deportivos aseguran que la obsesión por el rendimiento cuantificable, propia de esos doctores del fútbol que satanizó el escritor uruguayo, está destruyendo el talento de las nuevas generaciones de futbolistas huilenses, que son el relevo natural de figuras como los exjugadores del Atlético Huila que hoy militan en ligas del exterior. Los directores técnicos de las divisiones menores del club opita también han manifestado su preocupación por la presión que ejercen los agentes de jugadores sobre los adolescentes de la cantera, exigiéndoles rendimientos físicos propios de adultos para acelerar su pase a clubes de Primera División, lo que ha generado un ambiente de pánico entre los padres de familia y los entrenadores de base, que ven cómo el deporte se aleja cada vez más de su esencia formativa para convertirse en un laboratorio de experimentos médicos y tácticos sin escrúpulos.
La metáfora de Galeano sobre los doctores del fútbol en pánico cobra hoy especial relevancia en las calles de Neiva, donde la afición del Atlético Huila vive días de incertidumbre tras filtrarse que varios miembros del cuerpo técnico y del área médica del club habrían renunciado a sus cargos por desacuerdos con la junta directiva sobre el manejo de las lesiones recientes, lo que ha generado protestas de las barras organizadas como la «Sur Oscura» y la «Garra Opita» frente a las oficinas del club en el barrio Santa Inés, exigiendo transparencia en la gestión deportiva y el fin de la politización del fútbol profesional en el departamento. Los analistas deportivos de Radio Hits Neiva aseguran que este pánico institucional es el resultado de años de abandono de las infraestructuras deportivas de la región, donde el estadio Guillermo Plazas Alcid sigue teniendo problemas con el drenaje del césped y los gimnasios de los equipos de formación no cuentan con el equipamiento médico necesario para atender emergencias, situaciones que los doctores del fútbol local han ignorado sistemáticamente mientras se dedicaban a firmar contratos millonarios con laboratorios farmacéuticos y marcas de suplementos deportivos que no han demostrado eficacia en la recuperación de los jugadores. La proyección deportiva del Huila para el próximo cuatrienio es sombría si no se corrige esta tendencia de priorizar los intereses económicos sobre el bienestar de los deportistas, pues la fuga de talento joven hacia otros departamentos y la desconfianza de los patrocinadores internacionales, que ven con preocupación la inestabilidad de la estructura médica y técnica del principal club de la región, podrían condenar al Atlético Huila a varios años en la segunda división, perdiendo así la oportunidad de ser el motor de desarrollo social y deportivo que la ciudadanía de Neiva y los municipios del Huila espera de su equipo bandera.











Deja una respuesta