Golpe contundente a las finanzas criminales: Extinción de dominio contra la red de ‘Negro Zapata’
En un esfuerzo conjunto entre las autoridades colombianas y la cooperación internacional, se ha dado un nuevo paso en la desarticulación de las estructuras que alimentan la violencia en el país. Esta semana, la Fiscalía General de la Nación, en el marco de la segunda fase de la ‘Operación L’Igenieux’, logró un impacto directo sobre los bienes y activos que conformaban el emporio ilegal de alias Negro Zapata y su círculo cercano, conocido como la estructura de ‘Cerrillo’.
¿Qué significa este golpe para la seguridad?
Esta operación no es un hecho aislado. La colaboración con las autoridades de Francia ha sido clave para rastrear activos que, al parecer, fueron adquiridos a través de actividades ilícitas y que ahora pasan a manos del Estado bajo la figura de extinción de dominio. Las autoridades han sido claras: el objetivo principal es asfixiar la capacidad operativa de estos grupos, quitándoles el oxígeno financiero que les permite reclutar, delinquir y permear las economías locales.
Según fuentes oficiales, los bienes afectados —que incluyen inmuebles, vehículos y sociedades comerciales— estaban siendo utilizados por el círculo de confianza de ‘Cerrillo’ para lavar dinero producto de economías criminales. Con este procedimiento, se busca no solo castigar a los responsables, sino recuperar lo que le pertenece a la sociedad.
Un mensaje claro contra el lavado de activos
La ‘Operación L’Igenieux’ marca un precedente importante en la cooperación judicial transnacional. Al trabajar de la mano con agencias francesas, Colombia demuestra que los tentáculos de la criminalidad organizada están siendo vigilados más allá de las fronteras nacionales. La lucha contra el patrimonio ilícito es ahora una prioridad en la agenda de seguridad, entendiendo que el dinero es el motor que mantiene viva la criminalidad en nuestras regiones.
Por ahora, las autoridades mantienen las investigaciones abiertas, pues no se descartan nuevas intervenciones en otras zonas del país donde esta estructura habría intentado ocultar sus riquezas. La invitación a la ciudadanía sigue siendo la misma: denunciar cualquier actividad sospechosa que permita identificar cómo el crimen intenta disfrazar su capital en negocios de fachada.












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