¡Cayó el corrupto! Patrullero de la Policía fue capturado por extorsionar a comerciantes en plena jornada laboral
En un duro golpe contra la corrupción dentro de la institución, las autoridades confirmaron la captura de un patrullero de la Policía Nacional, quien aprovechaba su uniforme y su rango para amedrentar a los dueños de negocios en el sector comercial.
¿Cómo operaba el uniformado?
Según la investigación, el agente se valía de una modalidad de extorsión bien estructurada: llegaba a los establecimientos y, bajo la fachada de una inspección de rutina, señalaba falsos incumplimientos de las normas estatales. Con el fin de intimidar a los propietarios, les aseguraba que, si no accedían a entregar una suma de dinero en efectivo, procedería al cierre inmediato del local.
“El capturado utilizaba su investidura para presionar a los comerciantes. Aprovechaba el miedo de los ciudadanos a perder su sustento diario para exigir pagos ilegales y así evitar supuestas sanciones que nunca existieron”, señalaron fuentes cercanas al proceso judicial.
La justicia no perdona la corrupción
Tras varias denuncias instauradas por las víctimas, que ya no aguantaban más el acoso del uniformado, se inició un operativo de inteligencia liderado por las unidades de asuntos internos. El patrullero fue sorprendido en flagrancia justo en el momento en que recibía una de las exigencias económicas que venía solicitando desde hace varias semanas.
El capturado ya fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación para responder por los delitos de concusión y extorsión. Por su parte, el comando de la Policía local emitió un comunicado rechazando contundentemente este tipo de actuaciones, aclarando que no permitirán que «manzanas podridas» empañen la labor de miles de uniformados que trabajan con honestidad en el país.
Las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía: si usted ha sido víctima de algún funcionario público que utiliza su poder para exigir dinero a cambio de no imponer multas inexistentes, denuncie a través de las líneas oficiales. Su testimonio es clave para limpiar la imagen de nuestras instituciones.












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