¿Tierras sin dueño o falta de gestión? El llamado de la ANT ante las 70.000 hectáreas disponibles en el Meta
En un movimiento clave para el desarrollo agrario de la región, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) puso el dedo en la llaga sobre el futuro de los predios en el Meta. Juan Felipe Harman, director de la entidad, reveló que el departamento cuenta con un potencial enorme de 70.000 hectáreas disponibles para ser aprovechadas, pero lanzó una advertencia que pone a pensar a los gobernantes locales: el proceso está estancado por falta de articulación.
El cuello de botella: ¿Por qué no avanzan las adjudicaciones?
Según Harman, no se trata de una falta de terreno, sino de una desconexión institucional. Para que estas tierras cumplan su función social y productiva, es fundamental que los municipios y las autoridades departamentales trabajen de la mano con el nivel nacional. El directivo enfatizó que, sin un engranaje eficiente entre la administración local y la ANT, el impacto de la reforma agraria en el territorio sigue siendo lento.
El mensaje es claro: el Meta tiene el potencial de convertirse en una despensa agrícola estratégica para el país, pero los procesos administrativos actuales parecen estar trabados en el papeleo y la falta de coordinación. «Necesitamos que el territorio se mueva al mismo ritmo que la agencia», sugieren voceros del sector agrario al respecto.
Lo que viene para el campo en el Meta
La disponibilidad de estas 70.000 hectáreas representa una oportunidad histórica para los campesinos y familias que llevan años esperando el acceso formal a la tierra. Sin embargo, para que este anuncio no se quede solo en el papel, se requiere que las alcaldías locales prioricen la identificación de los predios y agilicen los trámites de formalización.
La ANT ha reiterado que mantiene las puertas abiertas para trabajar con los entes territoriales, siempre y cuando exista una voluntad política real. La pelota, ahora, está en la cancha de los mandatarios regionales, quienes tienen el reto de destrabar estos procesos que prometen dinamizar la economía rural del departamento.
¿Será este el impulso que necesita el campo en el Meta? La respuesta dependerá, en gran medida, de qué tan rápido puedan los funcionarios locales ponerse de acuerdo con la agencia nacional para poner estas tierras a producir.












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