¡Un salvavidas para el campo! Campesinos del Cañón del Río Duda claman por una vía que saque sus cosechas del olvido
Los habitantes del Cañón del Río Duda, una de las zonas rurales más productivas y a la vez más olvidadas del país, han levantado su voz para hacer un llamado urgente: necesitan con urgencia una vía digna que les permita conectar sus parcelas con los mercados de Bogotá.
El drama de perder el fruto del esfuerzo
Para los productores de esta región, el panorama es desolador. Actualmente, sacar sus cosechas —que incluyen plátano, frutales y otros productos de pancoger— se ha convertido en una verdadera odisea. La falta de infraestructura vial obliga a los campesinos a enfrentar trayectos imposibles, lo que incrementa los costos de transporte y, en muchas ocasiones, genera que gran parte de la producción se pierda en el camino antes de llegar a los centros de acopio en la capital.
“No pedimos lujos, pedimos una oportunidad para que nuestro trabajo sea rentable. Sin una vía en condiciones, estamos condenados a que nuestro campo no progrese”, señalan líderes comunitarios de la zona, quienes aseguran que el aislamiento es la principal barrera para mejorar su calidad de vida.
Un llamado a todos los sectores
Ante la falta de soluciones definitivas por parte de las autoridades locales y nacionales, la comunidad del Cañón del Río Duda ha decidido hacer un llamado abierto. El mensaje es claro: están buscando el apoyo de cualquier actor, público o privado, que desee sumar esfuerzos para transformar esta realidad vial.
La intención de los campesinos es establecer alianzas que permitan intervenir los puntos más críticos de los caminos, facilitando así el flujo comercial hacia Bogotá. Para ellos, mejorar la conectividad no es solo una cuestión de pavimento, sino de seguridad alimentaria y de justicia social para las familias que han resistido décadas en el territorio.
Por ahora, la comunidad espera que este grito de auxilio sea escuchado en los despachos donde se toman las decisiones, mientras siguen trabajando a pulso para que sus productos no se queden represados en las montañas, sino que lleguen frescos a la mesa de los colombianos.












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