Alarmante ola de ataques contra la red semafórica de Cali tiene al borde del colapso la movilidad y la seguridad vial: ‘Atentan contra las personas’

Ola de vandalismo contra la infraestructura vial en Bogotá: más de 200 puntos críticos afectados
La seguridad vial en nuestra capital enfrenta una amenaza silenciosa y costosa. De acuerdo con el último reporte entregado por las autoridades de Movilidad, durante el año 2025 la infraestructura urbana ha sido blanco constante de actos delictivos que no solo afectan el bolsillo de los ciudadanos, sino que ponen en riesgo la seguridad de todos los que nos movilizamos por las calles.
Cifras que preocupan: una tendencia al alza
Los datos oficiales son contundentes y dejan un sinsabor entre las autoridades. El balance acumulado revela que, desde el inicio del año, se han registrado más de 200 eventos de vandalización dirigidos principalmente contra elementos de señalización, semáforos y otros componentes vitales para el tránsito diario.
La situación, lejos de mejorar, muestra una intensidad preocupante en las últimas semanas. Según el reporte más reciente, en lo que va corrido de este periodo, ya se contabilizan más de 60 ataques directos contra la infraestructura pública. Estos actos vandálicos, que incluyen desde el hurto de cableado hasta la destrucción de señales de tránsito, generan retrasos monumentales y aumentan la probabilidad de siniestros viales en las intersecciones más concurridas de la ciudad.
¿Qué está pasando con los bienes públicos?
Desde la Secretaría de Movilidad han hecho un llamado urgente a la ciudadanía. Según explicaron expertos en la materia, la reparación de estos daños implica un despliegue operativo constante que drena recursos que deberían ser destinados a la modernización y mejora de las vías, y no a la simple reposición de elementos destruidos por manos criminales.
«Cada vez que alguien vandaliza una señal o un equipo de semaforización, está poniendo en peligro la vida de un ciclista, un peatón o un conductor», señalaron fuentes oficiales. El impacto económico es significativo, pero la preocupación mayor radica en el riesgo real que corren los bogotanos al transitar por zonas donde las herramientas de control vial han sido eliminadas arbitrariamente.
Por ahora, las autoridades han intensificado los patrullajes y hacen un llamado a la comunidad para que denuncie cualquier acto sospechoso. La protección de los bienes públicos es una tarea compartida y la invitación es a no ser cómplices con el silencio ante quienes atentan contra la infraestructura que nos sirve a todos.



